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Royo de Calatañazor, ubicado en la Plaza Mayor del
pueblo

Vista desde lejos del palomar

Recorrer las calles de Calatañazor es repasar en vivo el libro de su
historia, es un curso completo de arquitectura medieval. |
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CALATAÑAZOR
En la zona
intermedia entre la Sierra Soriana y la Ribera del Duero, se
encuentra la Villa de Calatañazor. Está en un altozano que pertenece
a la Sierra de Hinodejo, amurallada por la naturaleza y por los
hombres.

Su singular orografía permite el desarrollo de una gran diversidad
de especies, (sabinas centenarias, encinas, robles, etc...), así
como, una interesante variedad faunistica (buitre leonado, águila
real, azor, etc...).
Este pequeño pueblo soriano es hoy una admirable supervivencia de un
poblado medieval, recorrer sus calles es repasar en vivo el libro de
su historia, es un curso completo de arquitectura medieval.
CALATAÑAZOR A TRAVÉS DE LA HISTORIA
Monumentos y etapas de la historia de España, están presentes en
esta Villa, desde que el hombre pobló las primeras cuevas
prehistóricas hasta la actualidad. Estos yacimientos arqueológicos y
manifestaciones artísticas permiten la reconstrucción de gran parte
de nuestro pasado castellano.
En el interior de alguna cueva hay grabados prehistóricos: figuras
antropomorfas y figuras geométricas, también se han encontrado
restos humanos y utensilios.
Existen ruinas de algún poblado Celtibérico: Voluce, ubicada en un
paisaje rocoso apropiado para nido de buitres, donde se encontró
abundante cerámica celtibérica de todos los tipos numantinos,
especialmente roja, de pinturas negras con aves estilizadas y temas
geométricos.
Junto al pueblo se encuentra la Vía Romana: “La Vía de Asturica a
Caesaraugusta”, la ruta más importante a través de la meseta
castellana, número 27 del itinerario, fue un camino comercial, apto
para recibir aprovisionamiento, exportar cereales y lanas,
abundantes en esta llanura.

Próximos a Calatañazor, al pie del Castillo, y ya en la vega, hay
algunas sepulturas antropoides, están labradas en la misma roca,
orientadas de modo que la cabeza corresponde al poniente, algunos
actuales estudios las consideran visigóticas.
La etapa medieval dejó huella en la Villa, reconquista y repoblación
están presentes en las murallas. En los primeros años de
Reconquista, toda esta tierra constituía un espacio de frontera y
era escenario frecuente de incursiones y escaramuzas entre
cristianos y musulmanes.
Surge la figura de Almanzor, organiza gran número de expediciones,
pero fue en 1002, cuando se fecha su última campaña, que después de
saquear San Millán y Canales, se retira. Desde el Alto Duero camina
hacía Gormaz, atraviesa la Sierra de Cabrejas por los Murieles,
desembocando en Calatañazor, donde le esperan los castellanos a los
órdenes de Sancho García; se entabla batalla, saliendo perdedor
Almanzor, que morirá días más tarde en Medinaceli, provincia de
Soria.
Es tradición secular que Almanzor, fue derrotado en la batalla de
Calatañazor, este estribillo tan persistente, forma parte de la
historia.
"En
Calatañazor perdió Almanzor el tambor."
Indudablemente, con la derrota y muerte de Almanzor, Calatañazor
aumentó enormemente su prestigio y fueron muchos los que se fueron a
vivir allí.
La Comarca, quedó integrada en la Comunidad de Villa y Tierra de
Calatañazor, que comprendía 17 aldeas. “Las comunidades de villa y
tierra”, eran las organizaciones territoriales que conformaban por
aquel entonces Castilla, tenían Leyes propias y jueces elegidos por
el pueblo, todos los habitantes gozaban en ellos de los mismos
derechos, nadie es más que nadie”, era su lema. Los pastos, los
bosques y los ríos, recursos fundamentales en una economía ganadera,
eran bienes comunales.
Esta Comunidad, es de las que logró conservar su integridad
territorial sin desmembraciones jurisdiccionales de sus orígenes en
el Siglo XI hasta el Siglo XIX. El castillo aún nos recuerda el
largo señorío de los Padilla.
El poder de la iglesia y el fervor popular nos legaron bellos
templos románicos: Nuestra Señora del Castillo, levantado en el
Siglo XII y renovado en el Renacimiento; la Ermita de la Soledad y
la Ermita de San Juan Bautista. Elementos arquitectónicos musulmanes
aparecen sorprendentemente en este románico, que nos hablan de
ascendentes árabes en la historia de esta región.
En el siglo XV, es Señorío de los Padilla, y la autoridad del
primero de estos queda manifiesta por el Rollo, que nos confirma las
manifestaciones más duras de la Jurisdicción Señorial.
Ya en la década de los sesenta, el amparo del denominado
“desarrollismo”, se ocasionó un éxodo masivo de la población rural
hacía la periferia de las grandes ciudades, buscando un mayor
confort. Esta comarca sufrió la marcha lenta pero inexorable de sus
gentes. La vida urbana atrajo a sus habitantes, que al partir
abandonaron casa, tierras, oficios, costumbre, folklore y paisaje.
La densidad de la población en la actualidad es de 0,6 Hb/Km2 ... y
sigue disminuyendo alarmantemente.
La Villa de Calatañazor fue declarada Conjunto Histórico Artístico
Nacional por Decreto de Noviembre de 1962.
CALATAÑAZOR EN LA LITERATURA
Calatañazor también es poesía, se ha metido en el alma de poetas
viajeros, nos descubren a personajes imaginarios que se pasean por
el estrecho límite entre la historia y la mitología, Gerardo Diego,
la contempla así:
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“CALATAÑAZOR JUGUETE”
Azor, Calatañazor,
juguete
tu puerta, ojival menor
es tan estrecha,
que no entre un moro, jinete
y a pie no cabe una flecha,
Descabalga, Almanzor,
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y como rodaba
juguete
el atambor. |
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Otros poetas que se han inspirado en su calles son.
- Ángel García López: “Calatañazor amigo’.
- Manuel Muñoz Hidalgo: “Cántigas
de Santa Maria del Castillo”.
- Juan José García Valenciano: “Calatañazor, alma y geometría”.
- Dionisio Ridruego: “Calatañazor sorpresa”.
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